Instalación audiovisual de Alejandra Isler.
Sala Beta - Centro Cultural Borges | Buenos Aires
Sala Beta - Centro Cultural Borges | Buenos Aires
Noviembre 2025 - Marzo 2026
Texto curatorial: Mariel Szlifman y Jorge La Ferla
Surumpio, palabra quechua que nombra la ceguera provocada por el reflejo del sol en los salares, se propone como una instalación audiovisual híbrida que pone en diálogo la imagen en movimiento y la luz proyectada sobre un cúmulo de cristales de sal. La sala se vuelve espacio practicado para reflexionar sobre la noción de paisaje y el acto de percepción corporal, temporal y geológica. Este elemento de la naturaleza, proveniente de otras geografías, confluye en el espacio de arte y se presenta integrando una construcción híbrida y artificial que disloca la idea del salar en la mirada y el desplazamiento del visitante a través de tecnofósiles. Cristal, agua, viento, huesos, piedras; un viaje iniciático de la artista por un organismo mineral reimaginado.
Un proceso de prospección por el norte argentino que derivó en un proyecto de estudio, a través de la mirada y la cámara de video, y culminó en una propuesta expositiva.
La instalación propone, en su diseño espacial y temporal, construir una ficción narrativa posada en el horizonte de sal, como un elemento de la representación a ser transformado mediante una serie de estrategias expresivas, desde el video digital, la impresión 3D, el sonido y la luz resultante del entorno. De esta forma, las operaciones significantes se concretan en un entorno inmersivo que no se basa en elementos de espectacularización, sino en la invitación a ingresar a otro espacio. Invitan a ser un habitante activo que se desplaza en este paisaje extraño transformando los trayectos de Isler en una instalación.
Esta exposición resulta de un proyecto de investigación de tesis de posgrado que Alejandra Isler -artista visual, directora de arte, escenógrafa- realizó sobre la dramaturgia y la representación del paisaje vinculadas a nociones científicas de la química, en torno a la materialidad de la sal agenciada en la instalación como práctica contemporánea. El concepto de “surumpio” conlleva una lectura ancestral del contexto geográfico y a una invocación mística de la naturaleza que se reformula para una instalación que opera sus reflejos en el black out de un entorno que provoca la percepción del visitante para ceder a la ceguera blanca del salar.
Cada pieza de las tres estaciones presenta un estadio temporal concentrado en la visión del estrato material. No se trata de una línea evolutiva o cronológica sino de un coro de capas superpuestas que aún laten en el salar. Lo visible se disuelve en la luz, y lo invisible —lo microscópico, lo sonoro, lo vibratorio, lo mineral— se revela como imagen mental a partir del diseño de un recorrido que desafía la sensibilidad del espectador que en su desplazamiento reconstruye las capas sensibles que propone el Surumpio.
Texto curatorial: Jorge La Ferla y Mariel Szlifman